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Amor epistolar

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Amor epistolar

Mensaje por Carlos Serra Ramos el Lun Nov 20, 2017 9:02 pm

AMOR EPISTOLAR
 
   Terminó el último toque de su atuendo y se miró al espejo. Casi se convenció de que su aspecto tenía el suficiente "cachet" para compensar sus años. Además, no era mal parecido, y el cabello cano le otorgaba una personalidad distinguida y aire de hombre estable e inteligente.
  Las arrugas pronunciadas junto a los ojos se disimulaban bien gracias a una mirada penetrante y franca, y sus facciones correctas para un rostro que sobrepasaba largamente el medio siglo.
  Pensaba que ella, ya le conocía por fotografía, y siempre le dijo no importarle su edad ni su físico, sino los sentimientos vertidos en tantas y tantas conversaciones telefónicas. En todas sus cartas, en aquellos poemas que su espíritu sensible y emotivo volcaba con ternura en sus oídos o en la palabra escrita.
  Sabía expresar con pluma fácil lo que Andrea deseaba oír, y ella respondía en el mismo tono de apasionamiento. Al principio tímidamente. Después, en el transcurso de tres meses de relación epistolar y telefónica, se abrieron a mayores concesiones amorosas hasta el punto que las llamadas se prodigaron a diario, sus cartas contenían de principio a fin palabras cariñosas, promesas, besos y pétalos de flores.
  Todo más que suficiente para que ambos se sintieran felices y agradecidos al Destino que un día los comunicó por casualidad a través de un celular.
 – ¿Ana?
 –No, se equivoca.
–Disculpe, el número que tengo es...
  Y así empezó. Pronto, esta noche, culminaría la relación epistolar con su primer encuentro. Soñaba con ello, y por ello, había viajado desde el otro extremo de la península.
  Bajó al garaje del hotel, dio un vistazo a su coche que había llevado a lavar a mano, y satisfecho, lo puso en marcha. Eran las 9:15 Mp y la cita a las 10´30. La mesa reservada desde dos días antes en un lujoso restaurante de la ciudad recomendado por la Agencia donde podrían cenar escuchando las notas musicales de un piano.
  10´15; Se consumía a la puerta del establecimiento. Estaba nervioso y pensaba como se sentiría ella. Aunque conocían con detalle sus sentimientos, faltaba saber cual era realmente su figura. El nunca quiso una foto suya. No deseaba darle la impresión de que anteponía el físico a los sentimientos y valores morales. Sí sabía, sin embargo, que era una mujer muy joven, y ahí radicaba su temor. Ni guapa ni fea, le había dicho, mediana estatura, tez morena y ojos negros. En su imaginación creó un retrato al que no faltaba detalle alguno.
  Justo las 10´30, y en la puerta aparece una joven morena, cabello casi hasta la cintura que recoge en cola de caballo, un gran lazo rojo junto a la nuca. Advierte que es bellísima pero apenas le presta atención y mira tras ella porque otras dos mujeres la siguen.
  La muchacha de tez morena, mediana estatura, ojos como la noche y labios de fuego, llega hasta él y pregunta.
  – ¿Javier?
  – ¡Andrea! ¿Tú, tú... eres Andrea? – responde, pregunta y balbucea, y una frase que no pronuncia acude a su garganta  – ¡Dios! La hubiera preferido fea, bajita y gorda.
  Un beso en la mejilla, el "Cómo estás" de rigor, y se dirigen a la mesa acompañados por el camarero.
  La velada excelente, la conversación amena pero algo distinto a la que acostumbran, más recatado, menos amoroso. Se miran y se estudian con el intento de conocer en los rasgos de la cara, cualquier reacción de agrado o contrariedad sin conseguir mantenerse la mirada más de unos segundos
  Javier, recela y va perdiendo la esperanza de que esa joven, la misma de sus sueños, pero otra, pueda seguir enamorada. Siente miedo y pena por ella, que estará sufriendo la mayor decepción de sus pocos años.
   –Mi poeta... ¡Cuánto me has ayudado en mis horas bajas! Tus cartas y tu voz, algo que preciso día a día.
   –Las tendrás siempre, pero no sé si algo más querrás de mí. Eres tan hermosa y... ¡Tan joven!
Siguen los halagos y requiebros hasta el fin de la velada.
  – ¿Cómo has venido?
  –Me trajo mi padre y vuelve a buscarme. Seguro que ya me espera
­  – ¿Entonces?
 –Nos veremos mañana, o cuando tu digas.
 –Bien. Yo pensaba... Creí que...
 –Todo a su tiempo, mi poeta. ¿Te importa si aún no te lo presento?
 – ¿A tu padre? No, cuando tú lo dispongas, querida.
 –En ese caso saldremos separados si no te has de molestar.
  Se ensombreció su cara pero forzando una sonrisa se despidió de ella con un beso en la mejilla.
  Javier ya no vio que al cruzar la puerta, su bolso se enganchó con el tirador y cayó al suelo. Los pocos minutos empleados en recoger sus cosas fueron suficientes para abonar la cuenta y llegar en el momento justo de verla tomar un taxi al otro lado de la calle.
   No pudo contener las lágrimas en sus ojos y un nudo en la garganta le cortaba el aire. Lo entendía. Mas, era penoso darse cuenta que los años es frontera infranqueable para según que anhelos. Había rehuido ser acompañada en su coche evadiendo la intimidad. Nada iba a reprocharle pero le embargaba la angustia. Mañana regresaría de donde no debió salir.
_____._____




   Eran las 11 de la mañana y cerraba la cremallera de su maleta, cuando sonó el móvil.
  Era Andrea.
  –Hola, dime.
  –Hola, mi amor. ¿Qué tal estas? ¿Dormiste bien? ¿Soñaste conmigo?
   Se quedó confuso, y tras un corto silencio pudo responder esforzándose por contener su emoción.
  –Sí, bien. Me disponía a marchar.
 – ¿Cómo?
 –Creo qué será mejor que regrese.
  – ¡Javier! ¿Qué ocurre? Dime, ¿qué pasa?
  –Era previsible, Andrea. Los sueños terminan y despertamos a la realidad. Sé que te defraudé y no quiero que lo pases mal.
    – ¡Javier... Javier...! ¿Por qué dices eso? ¿Qué hice mal? ¿En qué te basas? ¿Qué pasó?
   –Te vi tomar un taxi y entendí tu evasiva. Tu padre no iba a buscarte, fue un buen pretexto querida mía...
  Unas felices carcajadas sonaron por el auricular desconcertando aún más al angustiado Javier.
    – ¡¡Javier!! mi amor, mi dulce poeta... Nunca te dije que mi padre es taxista. Y se repitieron las risas sin que ambos pudieran contenerlas.


jajaja
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Carlos Serra Ramos
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Fecha de inscripción : 11/09/2016

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Re: Amor epistolar

Mensaje por Abril el Mar Feb 06, 2018 9:42 pm

Que bonita historia Carlos, muchas veces nos apresuramos a sacar conclusiones y  se nos ensombrece el día. muy buen relato Carlos mi beso!
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Abril

Fecha de inscripción : 20/07/2017

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Re: Amor epistolar

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